Al
iberismo se puede llegar a través de la idea de
patria común justificada por razones económicas, sociales, sentimentales e incluso anexionistas de una u otra parte. No es ese mi propósito, simplemente creo que para sobrevivir en un mundo cada vez más complejo, más herido ecológicamente, en el que los individuos están más aislados dentro de una masa constantemente manipulada, hacen falta espacios que sean auténticas
unidades mínimas de supervivencia colectiva capaces de dar alternativas, antes que nada, a la soledad del ser humano y a la enfermedad del Planeta. Para ello, no bastan los expertos, los Congresos, las declaraciones bien intencionadas; son necesarios los compromisos personales, la educación y la capacidad de dar respuesta colectiva rápida y eficaz a los desastres naturales, a la necesaria unidad y solidaridad de las comunidades más próximas.
Creo que
Saramago está dando un singular ejemplo para un mejor conocimiento entre portugueses y españoles y debemos ayudarle en sus planteamientos. Una buena manera de hacerlo sería, a mi juicio, el fomentar encuentros desde la base, además de los que realizan políticos y empresarios.
Mi propuesta sería celebrar encuentros de amistad y debate que aumenten los conocimientos y los fortalezcan de cara a un futuro más común.
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