Foro de debate sobe el iberismo. Casimiro Sánchez.
casimiroscalderon @@ gmail.com
Inicio > Historias > ¿Qué hacer? 67
> ¿Qué hacer? 67 <

Una nueva nación, una Iberia sin premios ni castigos. Cuando llegué a mi primer destino en Argamasilla de Calatrava, me encontré sobre la mesa la típica regla de madera que recordaba a los alumnos que en aquel paralepípedo hecho por manos artesanas descansaba todo el poder de la Escuela. Castigar en los años sesenta era tan normal como ahora la visita al psicólogo escolar. Luego vino la Ley de Educación del año 70 y los Centros de Colaboración Pedagógica. Los maestros nos empezamos a conocer y cambiar impresiones, a copiar métodos y discrepar, a reflexionar y leer lo que se hacía fuera. Una pléyade de especialistas en Psicomotricidad, en Música, en todas las áreas, nos pusieron el chándal y nos tiraron al suelo para aprender lo que luego debíamos enseñar. La escuela activa se olvidó de las palmetas de madera para castigar y nos fuimos adaptando poco a poco a una nueva forma de entender la relación alumno-profesor. Costó porque fue un movimiento interno de abajo hacia arriba, sin presión de ningún gobierno. Los maestros se quitaron solos las famosas permanencias que les permitían unos ingresos para poder pagar la pensión a fin de mes, las oposiciones para hijos de maestros que les garantizaba una plaza segura. El movimiento de renovación de la Escuela en los años 70 y principios de los 80 fue espectácular. Todo era idealismo y aprendizaje voluntario. La Escuela se dedicó a preparar alumnos para una época pacífica y responsable. Se hacían debates para fomentar la convivencia, para distinguir y desterrar la publicidad engañosa, para crear una conciencia de compromiso que mantuviera valores universales. No piense nadie que se hacía dogmatismo, aunque es posible que cometiéramos errores. Queríamos que los preadolescentes aprendieran a trabajar por responsabilidad y no motivados por premios o castigos. Ahora se está premiando constantemente. Anoche, la alfombra roja flotó nuevamente para elevar unos cuantos vestidos rojos y alguna liga con la bandera propia. A Santana van a darle otro premio. Los premios no paran. Estamos mentalizando a nuestros jóvenes de que hay que esforzarse para ser premiados no para ayudar a los demás y levantar el País como una de nuestras obligaciones naturales. Nuestras madres, que nos querían tanto como las de ahora, sabían que no eran necesarias las gominolas ni las decenas de bolsas de gusanitos para exigirnos comportamientos coherentes. Qué pasará cuando no haya premios. Igual ocurre con los castigos, faltan cárceles. Porque los castigos deben aplicarlos los que conocen a los implicados, que es la sociedad en la que conviven. El único castigo eficaz que conozco es la redención de la pena por el trabajo. Eso sólo saben hacerlo bien los ayuntamientos. Esta sociedad está creando cada vez más estructuras inútiles. Por eso quiero una Iberia que supere los errores cometidos y dé oportunidades para ensayar procedimientos nuevos, envites nuevos, responsabilidades nuevas. Y que el poder esté cuanto más abajo posible. Esa es la verdadera Democracia. Ya sé que es difícil, pero es una utopía y, por tanto, posible. Mientras tanto, lo único que preocupa ahora es si hay cheque escolar o no lo hay. Menuda falacia. Si la escuela se engaña, qué futuro nos espera. Casimiro.

2011-02-28, 22:19 | 0 comentarios

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://iberista.blogalia.com//trackbacks/69078

Comentarios


Cosas viejas
<Mayo 2021
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31            

Documentos

Categorías

Blogalia

Blogalia

© iberista