Foro de debate sobe el iberismo. Casimiro Sánchez.
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> Desde mi Caviladero <

Mientras la nave se disponía a acariciar ya físicamente aquel espacio inimaginable de luz y color -azul, muy azul-, recordó, a mayor velocidad que la luz, sus amarguras en aquel Planeta de gravedad cero y ambiente oscuro del que procedía. Allá, al final, casi en los límites del Universo desconocido; donde sus conciudadanos tenían como única actividad y medio de vida la lectura. De hecho, los habitantes de Zordia se alimentaban de los sueños y proyectos de sus propios libros.
Él no, él era demasiado inteligente para permitirse vivir por libre, él acertó a desprenderse de los ropajes de mitos y filosofías.
Lo suyo, las guerras electrónicas y los videos que le llegaban de aquel envidiado planeta del Sistema Solar. Aunque, justo era reconocer que en el fondo sus instintos habían sido sacudidos por loslibros, por eso carecía de complejos: Stuart Mill, Orwell... habían empapado sus neuronas y le permitían buscar siempre un resquicio suficiente para encontar una escusa a su maldad reprimida.
Pero al fin había conseguido su sueño, aquel deseo irrefrenable de abandonar su hogar insulso y realizar una sonada.
Controló con un solo giro de su mirada verde y vaporosa el tren de aterrizaje de aquel ingenio insuperable y esperó que se posara en tierra lentamente.
Se desprendió de todos sus atuendos espaciales y fue cargando sobre sus hombros y espalda todo el armamento; lo último, aquel extraño fusil automático de 90 balas. Luego se colocó su inseparable gorra de scout y conectó la máquina de fotos a su Internet planetario.
"A ver", se dijo, y fue recordando uno a uno todos los vídeos que le habían permitido avivar sus ansias destructoras: Las Torres Gemelas, las Guerras Mundiales, Vietnam, las benditas inquisiciones de aquel mundo idealizado. Suspiró, tenía material suficiente y seguridad de haber llegado al lugar anhelado.
Con un sonido gutural parecido al de un proyectil al salir disparado mandó abrise a la puerta y salió a su destino sediento de sangre.
Miró alrededor para comprobar sus espectativas. Estaba seguro, lo había conseguido. ¡Por fin! ¡El más azul de los planetas! ¡La Tierra!
Por fin iba a realizar su hazaña en el planeta adecuado, el lugar de los Holacaustos. Casimiro.

2011-07-24, 20:15 | 0 comentarios

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